“ME EMOCIONO ESCRIBIENDO ESTO”

Fotos: Ivan Soca

 

En su blog Segunda Cita (www.segundacita.blogspot.com) nuestro hermano Silvio colocó este comentario, a propósito del concierto realizado en La Lisa ayer domingo, después de haberse suspendido el viernes por las condiciones climatológicas imperantes ese día.

 

El Centro Pablo acompañó, como siempre, este generoso proyecto que anima el trovador desde hace varios años, donando una mini-biblioteca con los libros publicados por nuestro sello Ediciones La Memoria.

 

Como artista invitado, el escritor Alexis Díaz Pimienta compartió el brillo de su talento poético indetenible con los asistentes a este nuevo capítulo de la Gira interminable.

 

En la Feria del Libro de Mendoza, Argentina –dedicada en esta ocasión a la extraordinaria obra del caricaturista Joaquín Lavado, Quino– donde a esa misma hora presentábamos algunos de los títulos de nuestra editorial –entre ellos Elpidio Valdés. Los inicios, del fraterno Juan Padrón– y compartíamos poemas de la antología Amar sin papeles, comentamos al público asistente que, en “un barrio sumamente humilde” de La Habana, un trovador hermano, con sus imprescindibles cómplices en esta fructífera aventura, estaba cantando, a corazón abierto, para la gente del pueblo.

 

Yo también me emociono ahora escribiendo esto, mientras espero el momento de finales de octubre cuando nuevamente estaré junto a los imprescindibles de Ojalá y el trovador hermano, anunciando su presencia en ese próximo concierto y trayendo la noticia a nuestro sitio web www.centropablonoticias.cult.cu y al boletín electrónico mensual Memoria, para seguir siguiendo en esta gira interminable de la amistad y la generosidad.

 

                                                                                              Víctor Casaus

 

 

El concierto de ayer fue extraordinario, en El Palenque, un barrio sumamente humilde del municipio La Lisa de nuestra querida Habana. Y pasó como siempre: donde más dura está la vida la gente más se entrega, más agradece. Y no lo digo sólo por el momento del concierto, que sin dudas fue disfrutado, sino por la pasión con que ayudaron a construirlo, junto a nuestros aguerridos invisibles imprescindibles, en los angustiosos días anteriores.

Mientras los músicos ensayábamos en Ojalá, desde el miércoles pasado se empezaron a trasladar equipos y a montar la tarima en la precaria confluencia de 69 con 144, en condiciones climatológicas adversas, que no parecían mejorar. De jueves para viernes cayó un aguacero que inundó la calle y la convirtió en un fangal intransitable.

Estuve el viernes por la mañana y, escuchando las razones de los trabajadores y viendo la realidad, decidimos posponer el concierto para ayer domingo. Nos tocaba profundamente la entusiasta participación de los vecinos, amén que nunca hemos suspendido –si acaso pospuesto—un concierto de barrio. Y es que por aquí y por allá había señoras repartiendo lo mismo agua fría que café, sacando el fango a cubetazos, y vecinos que arrimaban el hombro al esfuerzo de nuestros compañeros.

Me emociono escribiendo esto.

Con qué calidad se entrega el pueblo cuando ve que se trabaja por él y con él, cuando siente la sinceridad del esfuerzo y el compromiso.

Tuvimos la sorpresa entrañable de que Roy Brown, gran cantor de Puerto Rico, esa otra ala caída al mar, como dijo un poeta, nos regalara un par de canciones a capela. Y como colofón, el asombroso Alexis Díaz-Pimienta, compañero de otras memorables barricadas, una vez más nos dejó boquiabiertos con su chispa tiernamente incendiaria.

Perdonen la pálida semblanza del concierto 85 por los barrios.

 

Silvio Rodríguez