PABLO Y PUERTO RICO

Bastante conocido resulta que Pablo de la Torriente Brau nació en San Juan de Puerto Rico, “frente a una de esas estatuas de Colón, en que aparece siempre encaramado en un palo de mármol, con la mano sobre los ojos, como si el Almirante hubiera sido un infeliz grumete”, tal cual jocosamente cuenta en su libro Batey.

 

Sintió Pablo gran orgullo en ser nieto de Salvador Brau, No es para menos y veremos por qué. Quienes nos adentramos en la vida y en la obra de Pablo de la Torriente no acostumbramos pasar por alto la personalidad de Salvador Brau, pero tampoco nos detenemos mucho en ella. Don Salvador (1842-1912), historiador, pedagogo, escritor y patriota, tiene merecimientos tales que la muy exhaustiva pero bastante exigente (al menos con los hispanohablantes) Wikipedia le confiere un registro o entrada con su biografía, al igual que a Pablo. Y aclaremos algo: estar en Wikipedia no es condición sine qua non (¿qué les parece ahora este latinismo?) de notoriedad, pero al menos es un indicador, como en este caso. Y además, en el de Don Salvador, un caso de justicia que hubiera servido a Pablo, imaginamos, para lanzar alguna broma aunque en el fondo le causara satisfacción por la profunda  admiración que sentía por su abuelo y lo mucho que este influyó en su formación ciudadana integral.

 

Más allá de estos detalles que pudiéramos considerar pintorescos, Pablo llevó dentro de sí la condición de puertorriqueño junto a la de cubano. Una y otra muy arraigadamente. Y le preocupó tanto la situación política y económica de Cuba como la de Borínquen.

 

En la edición del 14 de febrero de 1935, y en el que es ya uno de sus últimos textos publicados en el periódico Ahora, Pablo escribe el artículo titulado “Puerto Rico se rebela”. Ningún otro trabajo suyo nos muestra tan vehementemente su solidaridad con la isla vecina. En él destaca el rol que en la lucha por la independencia de Puerto Rico desempeñan dos de sus figuras centrales. Juan Antonio Corretjer (1908 – 1985) y Pedro Albizu Campos (1891 – 1965), el primero entonces en visita de proselitismo en Cuba.

 

Allí Pablo escribe:

 

“Puerto Rico se rebela”, dice Juan Antonio Corretjer, joven líder del Partido Nacionalista Portorriqueño, en cuyas palabras, cargadas de esperanza y de odio, se adivina la voz de millares de hombres. Como lo hizo una vez José de Diego; como lo hizo también Albizu Campos, Corretjer camina ahora por los pueblos americanos para llevar la vibración revolucionaria que estremece a su pueblo, cada día con más odio hacia el yanqui y con más febrilmente deseo de ser libre.

 

Muy parecidos somos los cubanos y los puertorriqueños, las historias de ambos pueblos corren bastante paralelas en cuanto a infortunios, desvelos independentistas y libertades coartadas. El Grito de Lares de Puerto Rico, clarinada independentista encabezada por el patriota Ramón Emeterio Betances, ocurre el  23 de septiembre de 1868; el de Yara, el de Carlos Manuel de Céspedes, es el 10 de octubre de 1868. Y el Partido Revolucionario Cubano creado por José martí, se funda para luchar por la independencia de Cuba, y fomentar y auxiliar la de Puerto Rico. 

 

Pablo siempre lleva consigo el compromiso con su isla natal. Conoce la situación económica y política de ese pueblo y sobre todo conoce su historia.También lo atiza su marcado antimperialismo y la experiencia que vive en Nueva York durante un primer exilio en esa ciudad. En “Puerto Rico se rebela” escribe: “Un dato —que parece de Cuba—, el 87% de la industria azucarera portorriqueña pertenece a los yanquis. Los latifundistas nativos y españoles han sido desplazados”.

 

Tanto Pedro Albizu Campos como Juan Antonio Corretjer levantaron tribuna en Cuba. La lucha de don Pedro, su largo batallar y no menos largo cautiverio en Norteamérica, fue seguido en Cuba con simpatía y apoyo. Corretjer está en La Habana precisamente cuando Pablo escribe su artículo:

 

Juan Antonio Corretjer, hablando a nombre de su partido, martillea duras palabras contra la tierra yanqui. Dice que nació a la libertad sin sentido social, con el estigma de la esclavitud y para engendrar el imperialismo económico.

 

Corretjer es considerado el poeta nacional de Puerto Rico, además trabajó el ensayo y fundó y dirigió periódicos, semanarios y revistas. Desde su juventud se dedicó por entero a la poesía y la política. Una y otra le depararon satisfacciones, si bien la segunda le deparó además persecuciones, cárcel, riesgos personales y hasta un atentado contra su vida y la de su esposa Consuelo Lee. Así, con la literatura como arma transcurrió su existencia de casi 77 años.

 

No es, pues, mera metáfora la de la poetisa Lola Rodríguez de Tió cuando afirma que “Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas”. Un abrazo nos envuelve y Pablo de la Torriente Brau es ejemplo de ello.