CRÓNICAS DEL DÍA A DÍA EL CENTRO PABLO EN (LA) GUAYABERA

El título no es refiere a la prenda de vestir que lleva ese nombre, de ahí la palabra puesta entre paréntesis. La guayabera o Enguayabera es la denominación que se ha dado a la instalación inaugurada en Alamar, hace poco tiempo, para realizar sistemáticamente actividades culturales de diverso tipo, ofrecer áreas de entretenimiento y abrir un espacio agradable para los vecinos de esa populosa localidad y a los que llegamos desde otras, cercanas o distantes.

 

El lugar lo ocupó la fábrica de guayaberas instalada en Alamar hace décadas y Artex y el Ministerio de Cultura lo han rescatado para estos nobles fines, que incluyen una conexión wifi a Internet que cuenta con usuarios en muchos horarios del día y de la noche.

 

Allí, en La guayabera nació hace pocas semanas un espacio para la trova y la nueva trova, y esa es una noticia bienvenida y relevante. El laborioso trovador Pepe Ordaz  ha sido el encargado de fundar y dirigir esta Fábrica de trova, como se le llama al sitio muy bien diseñado y mejor atendido por el que ya está pasando, semana tras semanas, una creciente selección de trovadores y trovadoras.

 

Por eso el Centro Pablo ha estado allí muy recientemente en dos ocasiones, para difrutar y para apoyar este empeño trovadoresco, que lo merece mucho, dentro de un panorama en el que no se beneficia con frecuencia la presencia de la nueva trova y quienes la siguen construyendo desde distintas regiones, tendencias y generaciones.

 

La primera vez que conocí, junto a María Santucho, esta fábrica de trova fue para participar en el concierto de Marta Campos dedicado a homenajear a la querida Sara González. Allí Marta, junto a Heidi Igualada y el propio Pepe Ordaz, recordaron las canciones de La gorda, las propias y las que revolotean en las memorias de todas y todos.

 

Ese día el Centro Pablo llevó ejemplares del libro Sara González. Esa explosiva ternura en el que amigas y amigos, invitados por Diana Balboa, aportaron sus testimonios para compartir los recuerdos de la cantora.

 

La segunda presencias del Centro en La Guayabera fue dos días después, el sábado pasado, para acompañar uno de los conciertos con los que Vicente Feliú ha comenzado a celebrar su 70 cumpleaños. Vicente, fundador como Sara de la nueva trova cubana, llevó, entre canciones, conversaciones y anécdotas esa tarde-noche hermosa en la Fábrica de trova.

 

En esa ocasión el Centro Pablo llevó a la instalación de Alamar libros de sus Ediciones La Memoria dedicados a Pablo de la Torriente Brau y a la nueva trova cubana. Vicente abrió la sesión con un homenaje compartido, cantando para nosotros los versos de la impresionante “Elegía segunda” que Miguel Hernández escribió para Pablo en diciembre de 1936 y que Silvio musicalizó a finales de la década del 70 para el documental que cuenta la vida del héroe de Majadahonda.

 

Así, en (la) guayabera, continúa desarrrollándose este espacio que anima Pepe Ordaz y al que el Centro Pablo continuará brindando su cariño y su modesto apoyo. Para que se conozca mejor, para que consolide su condición de nuevo lugar trovadoresco en el panorama cultural que tanto lo necesita.