PABLO ENTREVISTADOR

Al reportero Pablo de la Torriente Brau no le arredran los géneros periodísticos. La crónica, el reportaje, el testimonio, el artículo, el comentario son en él  géneros periodísticos recurrentes. Y la entrevista no es una excepción en su quehacer.  Pero sucede que la casi totalidad de sus entrevistas se publicaron en el diario Ahora, entre los años 1934 y 1935, y solo recientemente han vuelto a aparecer en la hoja impresa, por lo que la ocasión para “descubrirlo” es inmejorable.

 

A diferencia de lo que se suele pensar, al menos cuando se habla a la ligera, la entrevista periodística no es un género en el cual se pueda llegar ante el entrevistado a inventar y preguntar “cualquier cosa”, como decimos.  Con el acierto y la sapiencia que la caracterizan, la profesora Miriam Rodríguez Betancourt afirma que “en la entrevista se pone en marcha un proceso de comunicación interpersonal para el que hay que estar especialmente dotado y entrenado… Determinados aspectos de carácter sicológico deben ser del dominio del entrevistador si aceptamos que: ‘no hay cosa más parecida en el mundo que un periodista y un sicólogo’”.

 

La entrevista tiene de diálogo y de testimonio, de charla y de intercambio. El periodista debe ser un buen conversador, pero necesita saber escuchar. Pablo reúne todos los requisitos anteriores; no dudemos, pues, que en sus entrevistas fue capaz de extraer información valiosa y de hacerla llegar al lector con la honestidad propia de su ética. Con el ejercicio de la entrevista Pablo nos da una medida más de su integridad profesional.

 

Por ejemplo, en Ahora dio curso a entrevistas a Conchita Estraviz, la bella joven elegida Miss Cuba en 1934; de testimonio y de entrevista es la breve serie de trabajos que recogen sus conversaciones con el revolucionario venezolano Carlos Aponte;  también entrevista a la señora Margarita Sarfatti, de visita en La Habana, quien en Italia es el brazo derecho del Duce fascista  y, según las palabras sarcásticas de Pablo, responde por el método Ollendorf, es decir, que hábilmente contesta a las preguntas incisivas con respuestas ajenas al asunto. Del catálogo de sus entrevistados entresacamos además a la señora Pura Estrada, recién salida de la cárcel después de una huelga de hambre por su injusto confinamiento.

 

Olvidada y para releer es la entrevista del 25 de mayo de 1934 con el doctor Jorge Mañach, a la sazón secretario (ministro) de Educación. Entrevistado y entrevistador se conocen bien y difieren en asuntos importantes de la política nacional.

 

Escribe Pablo:

Jorge Mañach lucha hoy por el mundo que nosotros combatimos a sangre y fuego; ninguno de sus postulados básicos nos interesa más que para destruirlos; para nosotros hoy el concepto de patria es universal; para nosotros los ciudadanos se dividen exclusivamente en dos banderas: la de los explotadores y la de los oprimidos.

—Bien, ¿y tú crees que yo estoy ahora del lado de los explotadores?…

—¡Absolutamente!… —le contesté.

Curiosa y simpática es la entrevista de Pablo al torero norteamericano Sidney Franklyn, de visita en la ciudad, quien para cerrar el diálogo le dice en español:

Mire, aquí lo único que yo torearía con provecho sería un buen chivo…

 

Otra de las entrevistas interesantes es la que hace a Berta Singermann, la declamadora más destacada de habla española en su tiempo. Esta se acompaña en la prensa de la fotografía de ambos. Aunque la conversación con la artista lo deja satisfecho, es  ahí donde escribe: “francamente, prefiero entrevistar a la gente de la calle, a los vendedores de frutas o aquel negro del bombín que le había costado un nickel tan solo”.

 

En Ahora publica Pablo algunas entrevistas más, aunque el género también aparece incorporado en sus grandes reportajes como “La isla de los 500 asesinatos”, “Realengo 18” y “Chicola”, donde los protagonistas toman la palabra en diálogos más o menos extensos presentados a la manera de preguntas y respuestas.

 

Pablo entrevistador es un tema que merece un estudio más exhaustivo. Aquí tiene un avance para proseguir en el análisis y lectura de la obra de un autor que siempre se nos presenta con algo nuevo.